Las Meninas

Una visión de los personajes de «Las Meninas», de Velázquez

 

En esta serie presento mi visión de los personajes de «Las Meninas», transformando en esculturas objetos que han tenido otras vidas.

Hay un elemento que une toda la serie: las caderas de cada figura están confeccionadas con máquinas de coser.

Hay un elemento que une toda la serie: las caderas de cada figura están confeccionadas con máquinas de coser.

 

Si quieres conocer el proceso creativo que ha dado vida a estas obras, descubrir el meticuloso método de elaboración que he utilizado o saber más sobre los personajes, te invito a que eches un vistazo a las siguientes secciones.

Proceso creativo

Un día, mientras trabajaba en el taller, jugando con las piezas y buscando formas, me di cuenta de que lo que estaba surgiendo entre mis dedos era una figura humana. Me sorprendió, porque hasta entonces nunca había intentado conscientemente dar a mis piezas ninguna forma reconocible.

Pero la figura que tenía entre las manos quería crecer a partir de la estructura de las caderas, que había formado con dos viejas máquinas de coser. A partir de ahí, continué dando forma al resto del cuerpo utilizando, por supuesto, el mismo enfoque sistemático que siempre he empleado: sin soldaduras y respetando la forma original de cada pieza.

Tras las caderas vinieron las piernas y, después, el torso. Y, por fin, llegó la cabeza. Y entonces, sí, lo tuve claro: mi figura era una de las «meninas» del famoso cuadro de Velázquez.

Y ya no había vuelta atrás; el resto de las figuras del cuadro me pedían que las plasmara. Cada personaje requirió cierta reflexión para descubrir su personalidad y cómo reflejarla. Este es el resultado.

Método constructivo

Todas las esculturas se crean con máquinas de coser para dar forma a la pelvis y las piernas. A partir de ahí, he desarrollado el resto del cuerpo de la figura hasta lograr mi interpretación personal de cada uno de los personajes que aparecen en el cuadro.

La búsqueda de las piezas que componen las esculturas forma parte del proceso de construcción, ya que las he conseguido gracias a donaciones o visitando desguaces. A menudo, el origen de las piezas hacía que su proceso de limpieza fuera un paso importante a la hora de determinar qué parte del cuerpo podían representar.

Todo ello ha hecho que cada una de las esculturas de mi visión de «Las Meninas» sea única y original. No hay ninguna que haya seguido estrictamente el mismo proceso, ni que esté compuesta por las mismas piezas en el mismo lugar. Cada personaje se ha creado basándome en lo que me ha inspirado mientras trabajaba en su interpretación.

Los personajes

Existeixen una sèrie de característiques comuns en tots els personatges de la meva Visió de “Las meninas”.

Utilitzant el color daurat he volgut distingir les classes socials dels membres del quadre, de manera que com més nobles eren, més daurat existeix en la meva visió dels seus personatges. Amb l’excepció del gos, això sí, perquè els que en tenim sabem que són els reis de casa!.

A medida que me acercaba a los personajes, me di cuenta de que ser una niña pequeña en aquel entorno debía de haber sido bastante complicado: con ganas de jugar y correr por ahí, pero al mismo tiempo teniendo que vivir en un mundo regido por la etiqueta. Por eso quise representar a la infanta con prendas lo más libres de adornos posible, para que quedara claro que aún era una niña, al tiempo que incorporaba numerosos ornamentos que representaran la etiqueta real.

Otra característica común es la peculiar configuración de los enanos. Como se trataba de personas a las que se menospreciaba y se consideraba feas, utilicé las máquinas de coser más sencillas y menos estéticas para crear sus figuras, con cuerpos de menor estatura.