Universo

La mirada
Hago dialogar objetos que nunca tendrían que haberse encontrado.
Soy una artista que trabaja con objetos desechados, transformándolos mediante el ensamblaje. Me interesa descubrir qué puede suceder cuando dos objetos que han seguido caminos diferentes se encuentran y empiezan a formar parte de la misma historia.
Cada objeto conserva su forma, sus marcas y parte de su historia. Intento descubrir las relaciones que existen entre ellos e imaginar en qué podrían convertirse juntos.

Los objetos
Todo empieza con la búsqueda de objetos.
Salgo en busca de materiales sin saber exactamente qué voy a encontrar. Me atraen las formas, las huellas del paso del tiempo y la historia que encierra cada pieza. Elijo las piezas que me llaman la atención y empiezo a imaginar en qué podrían convertirse juntas.
La selección tiene una parte intuitiva y otra muy meditada. Observo, comparo, pruebo mentalmente diferentes combinaciones y, poco a poco, voy construyendo una especie de mapa de posibilidades. Algunos objetos esperan mucho tiempo hasta que aparece la pieza con la que encajan.

El proceso
Llega el momento de combinar los objetos. Lo intento, los voy moviendo de sitio y vuelvo a intentarlo. Algunas combinaciones funcionan a la primera; otras llevan su tiempo. A veces paso días buscando la forma de encajar dos piezas que, a primera vista, parecen muy diferentes.
La intuición desempeña un papel importante en este proceso. Una pieza me llama la atención, siento que podría funcionar y empiezo a buscarle un sitio. A partir de ahí, la paciencia y la dedicación me ayudan a descubrir la relación entre los objetos.
Cuando por fin todas las piezas del rompecabezas encajan, la escultura empieza a tomar forma. Las piezas dejan de ser elementos separados y, juntas, transmiten algo nuevo. Es en ese momento cuando siento que la escultura ha encontrado su camino.

Sin soldaduras

Segundas oportunidades
Una sartén nunca se habría imaginado que algún día se convertiría en la cara de Mickey.
Me encanta dar una segunda oportunidad a los objetos que componen mis esculturas. Piezas que habían quedado olvidadas en un garaje o en un cajón pueden acabar ocupando un lugar que nadie hubiera imaginado jamás.
Esta segunda vida de los objetos también tiene un significado personal para mí. Cada transformación refleja un poco mi forma de ver y entender el mundo.

La sorpresa
Me gusta ver las reacciones de la gente cuando descubre una de mis esculturas y reconoce los objetos que la componen en un lugar inesperado.
Primero surge la sorpresa y, después, la curiosidad por descubrir de dónde viene cada pieza y cómo ha llegado hasta allí. Me gusta que la escultura te haga ver los objetos cotidianos de otra manera.
Cuando estoy creando, disfruto con este juego: probar, combinar y descubrir lo que puedo hacer con cada objeto.
Biografía

Mientras estudiaba el bachillerato, iba a hacer dibujo con Carme Benet, en les Borges Blanques. Allá se me despertó el gusanillo de trabajar el barro y, durante aquellos años, también me fui presentando por libre en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Tàrrega.
Cuando tuve que decidir mis estudios, elegí la Ingeniería de Telecomunicaciones. Es el mundo al cual todavía hoy me dedico profesionalmente y que me ha aportado muchas satisfacciones.
Con el tiempo, el arte continuó formando parte de mi vida. Hacia el 2012 sentí la necesidad de volver a hacer trabajos artísticos. Ahora me doy cuenta que la creación siempre había estado presente en diferentes ámbitos de mi vida: en el trabajo relacionado, en la construcción de muebles, en la transformación de objetos y en otras actividades que he ido desarrollando.

Para mí, trabajar con arcilla y madera es como abrir un paréntesis en la vida cotidiana y centrarme en un camino hacia un destino desconocido. No sé exactamente dónde acabaré, y es precisamente este viaje lo que disfruto.
La transformación de los objetos es diferente. Es más impulsiva y menos meditada. A veces surge de un concepto; otras veces, de una necesidad casi imparable de hacer lo que se me pasa por la cabeza.
En ambos casos hay algo en común: la necesidad de crear y descubrir lo que puede suceder mientras trabajo.

La fotografía siempre ha formado parte de mi vida. Empecé en la época del blanco y negro, cuando cargábamos la película nosotros mismos y revelábamos las fotografías. Hoy en día podemos compartir una imagen tomada hace apenas un instante, pero la curiosidad por observar y crear sigue siendo la misma.
La mayor parte de las técnicas y habilidades que he adquirido las he aprendido por mi cuenta, valiéndome de los consejos y los conocimientos que también me han transmitido mis seres queridos, sobre todo mi padre.
Hoy en día, esta curiosidad se plasma en mis esculturas: objetos que observo, combino y transformo hasta que establecen una nueva relación entre sí.
